martes, 26 de junio de 2012

Primer capítulo

Sam aferró el pomo de la espada con fuerza y se puso en guardia. Arish le imitó y se quedaron así durante un rato. Finalmente, Arish se impulsó con fiereza hacia donde se encontraba Sam y le lanzó una estocada veloz hacia el flanco izquierdo. Sam, que ya esperaba este movimiento, puso su escudo para parar la espada. Arish trastabilló un poco por el impacto, y Sam aprovechó la oportunidad para asestarle un golpe directo al pecho. Arish se agachó y le pegó una patada en el tobillo a su contrincante, y con este golpe sucio, Sam cayó al suelo.
- Estás muerto- jadeó Arish posando delicadamente su espada en el cuello de Sam. Éste tragó saliva. Unas perlas de sudor adornaban su frente. El combate no había acabado.
Apartó la espada de Arish con su escudo y se levantó rápidamente. Esto  pilló por sorpresa a su adversario, que dio unos pasos hacia atrás de manera torpe, y Sam, con renovadas fuerzas, golpeó la espada de Arish con la suya propia, que salió volando cuatro metros más allá.
- Tú sí que estás muerto- dijo apuntándole con la espada. Una sonrisa se dibujaba en su rostro. Arish soltó su escudo y alzó las manos en señal de derrota. Durante el impacto había caído al suelo, así que su amigo y rival le ofreció una mano para ayudarle a subir. Arish la aceptó y se sacudió el polvo de la ropa.
-Buen combate, Sam. La próxima vez no me vencerás tan fácilmente.
- Sam tres, Arish dos- se burló Sam sacándole la lengua.  Arish no dijo nada y se limitó a recoger su espada. Sam envainó la suya y se dirigió a los vestuarios en compañía de Arish.
Colocaron en su sitio las espadas, los escudos y las protecciones de acero, ya desgastadas por el tremendo uso. Se quitaron las mugrientas ropas y se pusieron unas algo más limpias. Se despidieron y marcharon por direcciones distintas. Sam iba feliz, había vuelto a conseguir vencer a Arish. Pronto le superaría, aunque iba a costarle mucho esfuerzo.